Placer cotidiano no. 13. El placer de viajar (por obligación).
Estoy pensando en esos viajes de trabajo o los que haces para realizar algún
trámite personal ó referente a la familia, uno de esos que no son precisamente lo
que llamamos “viaje de placer”.
Pensarás.. ¿que puede haber de placentero en viajar a una ciudad
extraña, dejando a la familia y amigos en casa, comiendo en restaurantes,
durmiendo en un hotel, teniendo pláticas con tus seres queridos apresuradamente
por teléfono o a través de tu computadora? La verdad, este tipo de viajes suelen ser urgentes, apresurados y cansados, pero yo creo que también puedes encontrar pequeños placeres escondidos en ellos.
En primerísimo lugar, no importa como viajes, usualmente la naturaleza te
regala paisajes hermosos, en el avión puedes maravillarte con las nubes, el sol
escondiéndose, las montañas, incluso las carreteras y poblaciones al despegar y
aterrizar son vistas espectaculares del mundo. Por tierra, también se pueden
ver algunos paisajes maravillos. Si volteas y te das unos minutos para olvidarte del
motivo tedioso de tu viaje, puedes disfrutar de lo que tus ojos están presenciando.
Además, durante los trayectos puedes darte la oportunidad de leer, de
escuchar música, de platicar con los compañeros a quienes en realidad no
conoces bien, pues difícilmente te das tiempo de tener una conversación con
ellos en el trabajo. Conocerlos mejor puede ser una forma de conseguir mayor
sinergia para los fines de tu viaje de trabajo.
Finalmente, en el lugar al que llegas siempre puedes darte la
posibilidad de conocer un poco acerca de la vida en esa ciudad, de las comidas
tan diversas que puedes saborear, de las costumbres del lugar, de las bebidas,
de los sitios importantes.
Quizá no tendrás tiempo de conocer los lugares turísticos, tu viaje
tiene otros objetivos y esos son en los que ocuparas la mayor parte de tu tiempo,
pero usualmente cuentas con espacios para comer y para descansar, estos puedes
utilizarlos de una mejor manera si desde el principio tienes en la mente
hacerlo.
Siempre puedes pedir a los compañeros del lugar que te recomienden algun
lugar, o incluso puede ser que te acompañen. Aquellos lugares cercanos al
trabajo, o cercanos al lugar en que te hospedas, no te los pierdas. Y si te
tocan largos viajes y tienes algún día de fin de semana libre no lo
desperdicies y utilízalo para conocer todo lo que puedas conocer.
Es cierto, nunca será lo mismo conocer un lugar, si no vas con tus
familiares o amigos, pero si ya estás en esa situación sácale el mejor
provecho, un viaje siempre te dará algo que contar.
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