Placer Cotidiano No. 8.
Muchos días de
nuestras vidas nos ofrecen la oportunidad de aprender cosas nuevas, y aprender
es uno de esos placeres que no siempre es apreciado, en cambio muchas veces lo
vivimos como una experiencia desagradable, sobre todo cuando es una obligación
impuesta.
Sin embargo,
no importando la fuente, generalmente aprender es placentero. En primer lugar por
esa sensación de curiosidad y a veces hasta intriga sobre el tema, después
conforme vas aprendiendo, vas percibiendo sensaciones de logro que son mayores entre
más conocimientos o habilidades adquieres, y finalmente obtienes un sentimiento
de satisfacción al sentirte dueño de eso que aprendiste.
Además de
placentero, aprender es enriquecedor por su propia naturaleza, una vez que
aprendes algo dejas de ser la misma persona que eras antes, simple y sencillamente porque eso que aprendiste ya forma parte de
tu persona; el solo hecho de aprender te hace una persona más rica.
Sé que es difícil
convencerte con palabras de que aprender es un placer, por eso quisiera que
pienses en algunas de las cosas que has aprendido y que recuerdes el proceso.
Acuérdate del
día que aprendiste un juego o un deporte nuevo, cuando empiezas eres tan malo
que sientes ese deseo de ser mejor, esa curiosidad sobre las cosas que mejorarían
tu desempeño. Después, mientras vas practicando y aprendiendo trucos,
movimientos, técnicas, vas experimentando esas sensaciones de logro de las que
hablaba. Hasta que finalmente dominas el juego y en ese momento ya eres otra
persona que tiene un conocimiento o
habilidad que antes no tenías, lo que te provoca satisfacción.
Suena más
claro con un juego o un deporte, pero esto ocurrió todos los días mientras estabas
en la escuela, y pasa todo el tiempo en el trabajo ya sea porque tienes que
empezar a usar nuevas herramientas o tienes que aprender nuevas técnicas para
hacer algo, o cuando te mandan a un curso obligatorio o voluntario, en
cualquier caso debiste disfrutarlo y cambió en algo a tu persona.
El mismo
proceso ocurre con lo que aprendes en casa cada día, cuando aprendes a cambiar
los pañales, a bañar a un bebé, a hacer la comida que el niño va necesitando
mientras crece, cuando aprendes una nueva receta para tu familia, para tu
pareja, o cuando aprendes esa receta que tanto te gusta y lo haces para darte
un gusto; cuando aprendes a usar la lavadora, cuando aprendes a armar un mueble
que compraste, cuando aprendes a tocar guitarra, a usar la computadora que
nunca habías usado antes, seguramente ya pensaste en otro montón de ejemplos.
Todos los que somos
padres deberíamos apreciar el placer de aprender para poder transmitirle a
nuestros hijos este gusto, para poder decirles con convicción y por lo tanto convencerlos
de que la oportunidad que tienen todos los días al ir a la escuela no es
solamente algo bueno para su futuro sino que también es una actividad que debe
y puede disfrutarse cada día y en todo momento.
¿Que aprendiste últimamente? ¿Fue placentero? Cuéntanos y comparte esta experiencia con tu familia. Yo estoy aprendiendo a escribir un blog. Saludos y hasta la próxima.
¿Que aprendiste últimamente? ¿Fue placentero? Cuéntanos y comparte esta experiencia con tu familia. Yo estoy aprendiendo a escribir un blog. Saludos y hasta la próxima.