lunes, 3 de marzo de 2014

El placer de ser padres

Placer cotidiano no. 7 

El placer de ser padres.

Un hijo te puede colmar de placeres, no puedo negar que también te puede llenar de miedos, angustias y preocupaciones, pero este blog se trata de placeres así que me limitaré a escribir sobre éstos. Además, para miedos, angustias y preocupaciones ya está la vida real y las telenovelas.

Estos placeres empiezan desde que ves a tu bebé durmiendo plácidamente, después del trabajo que te costó cambiarlo, bañarlo, darlo de comer, cantarle, etc, pero cuando te das la oportunidad de observarlo con esa felicidad que el bebé refleja al dormir no puedes dejar de disfrutarlo.

Después viene el tiempo en el que aprende cosas con una velocidad impresionante, desde que logra sentarse solo sin caerse de lado, cuando puede sostener su biberón, cuando empieza a tomar en un vaso, cuando avisa para ir al baño, cuando aprende a comer solito obviamente dejando todo completamente salpicado y a los papis llenos de trabajo para dejar todo nuevamente inmaculado, cuando da sus primeros pasos; cada uno de esos momentos son placeres inmensos que no pueden explicarse.

Y más adelante, los hijos siguen proporcionándote alegrías, como cuando escuchas las primeras palabras, la etapa en la que todo lo que hace es gracioso, cuando empieza a ir a la escuela y lo ves haciendo amigos, jugando con amigos, jugando en su casa con hermanitos, primos, o contigo, cuando te cuenta lo que aprende, cuando al ayudarle a la tarea te das cuenta de sus habilidades y de sus debilidades, cuando empieza a hacer deportes y lo ves competir, perder, ganar, pero siempre viviendo eso tan bonito que es la infancia.

De repente te das cuenta de que empieza a tomar decisiones propias, algunas buenas, otras malas, otras regulares, pero es capaz de construir su destino como tú le enseñaste; no importa el resultado el solo hecho de verlo convertirse poco a poco en un adulto es una satisfacción inmensa; y si las cosas salen bien, pues aún mejor.

Y estos placeres siguen y siguen y siguen mientras eres testigo de como transcurre su vida, quizá ya no es tan cotidiano porque no esta tan cerca como antes, pero así sea por teléfono, en los fines de semana o vacaciones, o por cualquiera de las redes sociales con que se comuniquen, cualquiera de sus logros y alegrías los sientes como tuyos, y sus tristezas también te dan la oportunidad de sentirte cerca y a veces te ayudan a darte cuenta que aún te necesitan.

Casi cada día que pasas con un hijo puedes sentir esos placeres que te da ser padre, y es necesario valorarlos, ya que estos son los que hacen que puedas disfrutar de los hijos en lugar de sufrirlos como a veces sucede.


Esta semana es el cumpleaños de mi hijo, y por supuesto el me inspiró para escribir este tema. Es importante que él sepa que durante todos estos años he disfrutado inmensamente del placer de ser su mamá, y por eso hoy solo puedo darle las gracias y recordarle cuanto lo amo.

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