Placer cotidiano no. 7
El placer de ser padres.
Un hijo te
puede colmar de placeres, no puedo negar que también te puede llenar de miedos,
angustias y preocupaciones, pero este blog se trata de placeres así que me
limitaré a escribir sobre éstos. Además, para miedos, angustias y
preocupaciones ya está la vida real y las telenovelas.
Estos placeres
empiezan desde que ves a tu bebé durmiendo plácidamente, después del trabajo que
te costó cambiarlo, bañarlo, darlo de comer, cantarle, etc, pero cuando te das
la oportunidad de observarlo con esa felicidad que el bebé refleja al dormir no
puedes dejar de disfrutarlo.
Después viene
el tiempo en el que aprende cosas con una velocidad impresionante, desde que
logra sentarse solo sin caerse de lado, cuando puede sostener su biberón,
cuando empieza a tomar en un vaso, cuando avisa para ir al baño, cuando aprende
a comer solito obviamente dejando todo completamente salpicado y a los papis
llenos de trabajo para dejar todo nuevamente inmaculado, cuando da sus primeros
pasos; cada uno de esos momentos son placeres inmensos que no pueden
explicarse.
Y más
adelante, los hijos siguen proporcionándote alegrías, como cuando escuchas las
primeras palabras, la etapa en la que todo lo que hace es gracioso, cuando
empieza a ir a la escuela y lo ves haciendo amigos, jugando con amigos, jugando
en su casa con hermanitos, primos, o contigo, cuando te cuenta lo que aprende,
cuando al ayudarle a la tarea te das cuenta de sus habilidades y de sus
debilidades, cuando empieza a hacer deportes y lo ves competir, perder, ganar,
pero siempre viviendo eso tan bonito que es la infancia.
De repente te das
cuenta de que empieza a tomar decisiones propias, algunas buenas, otras malas,
otras regulares, pero es capaz de construir su destino como tú le enseñaste; no
importa el resultado el solo hecho de verlo convertirse poco a poco en un
adulto es una satisfacción inmensa; y si las cosas salen bien, pues aún mejor.
Y estos
placeres siguen y siguen y siguen mientras eres testigo de como transcurre su
vida, quizá ya no es tan cotidiano porque no esta tan cerca como antes, pero así
sea por teléfono, en los fines de semana o vacaciones, o por cualquiera de las
redes sociales con que se comuniquen, cualquiera de sus logros y alegrías los
sientes como tuyos, y sus tristezas también te dan la oportunidad de sentirte
cerca y a veces te ayudan a darte cuenta que aún te necesitan.
Casi cada día
que pasas con un hijo puedes sentir esos placeres que te da ser padre, y es
necesario valorarlos, ya que estos son los que hacen que puedas disfrutar de
los hijos en lugar de sufrirlos como a veces sucede.
Esta semana es
el cumpleaños de mi hijo, y por supuesto el me inspiró para escribir este tema.
Es importante que él sepa que durante todos estos años he disfrutado inmensamente
del placer de ser su mamá, y por eso hoy solo puedo darle las gracias y
recordarle cuanto lo amo.
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