lunes, 17 de marzo de 2014

El Placer de Aprender

Placer Cotidiano No. 8.

Muchos días de nuestras vidas nos ofrecen la oportunidad de aprender cosas nuevas, y aprender es uno de esos placeres que no siempre es apreciado, en cambio muchas veces lo vivimos como una experiencia desagradable, sobre todo cuando es una obligación impuesta.

Sin embargo, no importando la fuente, generalmente aprender es placentero. En primer lugar por esa sensación de curiosidad y a veces hasta intriga sobre el tema, después conforme vas aprendiendo, vas percibiendo sensaciones de logro que son mayores entre más conocimientos o habilidades adquieres, y finalmente obtienes un sentimiento de satisfacción al sentirte dueño de eso que aprendiste.

Además de placentero, aprender es enriquecedor por su propia naturaleza, una vez que aprendes algo dejas de ser la misma persona que eras antes, simple y sencillamente porque eso que aprendiste ya forma parte de tu persona; el solo hecho de aprender te hace una persona más rica.

Sé que es difícil convencerte con palabras de que aprender es un placer, por eso quisiera que pienses en algunas de las cosas que has aprendido y que recuerdes el proceso.

Acuérdate del día que aprendiste un juego o un deporte nuevo, cuando empiezas eres tan malo que sientes ese deseo de ser mejor, esa curiosidad sobre las cosas que mejorarían tu desempeño. Después, mientras vas practicando y aprendiendo trucos, movimientos, técnicas, vas experimentando esas sensaciones de logro de las que hablaba. Hasta que finalmente dominas el juego y en ese momento ya eres otra persona que tiene un conocimiento o habilidad que antes no tenías, lo que te provoca satisfacción.

Suena más claro con un juego o un deporte, pero esto ocurrió todos los días mientras estabas en la escuela, y pasa todo el tiempo en el trabajo ya sea porque tienes que empezar a usar nuevas herramientas o tienes que aprender nuevas técnicas para hacer algo, o cuando te mandan a un curso obligatorio o voluntario, en cualquier caso debiste disfrutarlo y cambió en algo a tu persona.

El mismo proceso ocurre con lo que aprendes en casa cada día, cuando aprendes a cambiar los pañales, a bañar a un bebé, a hacer la comida que el niño va necesitando mientras crece, cuando aprendes una nueva receta para tu familia, para tu pareja, o cuando aprendes esa receta que tanto te gusta y lo haces para darte un gusto; cuando aprendes a usar la lavadora, cuando aprendes a armar un mueble que compraste, cuando aprendes a tocar guitarra, a usar la computadora que nunca habías usado antes, seguramente ya pensaste en otro montón de ejemplos.

Todos los que somos padres deberíamos apreciar el placer de aprender para poder transmitirle a nuestros hijos este gusto, para poder decirles con convicción y por lo tanto convencerlos de que la oportunidad que tienen todos los días al ir a la escuela no es solamente algo bueno para su futuro sino que también es una actividad que debe y puede disfrutarse cada día y en todo momento. 

¿Que aprendiste últimamente? ¿Fue placentero? Cuéntanos y comparte esta experiencia con tu familia. Yo estoy aprendiendo a escribir un blog. Saludos y hasta la próxima.

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