domingo, 12 de octubre de 2014

El placer de asumir nuevos retos

Placer cotidiano no. 12

A casi todas las personas nos da miedo asumir nuevos retos por pequeños o grandes que estos sean. Pudiera tratarse de aprender una nueva receta, tomar un nuevo puesto o rol en tu trabajo, iniciar un proyecto, tener un hijo, iniciar una relación, me imagino muchos ejemplos de retos en los que nos embarcamos durante la vida.

No te has preguntado ¿porque nos da miedo? Es natural, nos da miedo por ser algo nuevo y diferente, porque no lo conocemos, porque no hemos vivido esa experiencia, porque requerirá de un esfuerzo, porque significa salir de nuestra zona de confort. Sin embargo, hay un placer escondido detrás de ese miedo.

En primer lugar, es un placer porque significa que crees en ti mismo, que te tienes confianza, que consideras que tienes la capacidad de llevarlo a cabo, y sentirte bien con lo que eres es una sensación agradable que le hace bien a cualquiera y que provoca una energía positiva para vivir la vida.

Pero además de hacer ese compromiso contigo mismo, cuando lo haces con una o más personas involucradas te ofrece la posibilidad de hacer saber a los demás que te atreves a hacer cosas nuevas y diferentes, de decirles que quieres demostrar habilidades que no has tenido la oportunidad de explotar, y usualmente te permite obtener algo de reconocimiento de los demás, y ¿a quien no le gusta un poco de reconocimiento?  

Finalmente, cuanto tomas este tipo de decisiones seguramente fue porque te visualizaste en el momento en el que llegaste a la meta y te sentiste victorioso o victoriosa; esta sensación es por si sola un gran placer y un poderoso motor que te impulsa a hacer lo necesario para llegar ahí.

No digo que todos los retos van a convertirse en un triunfo, porque aunque soy soñadora también soy realista, pero un reto no cumplido puede convertirse en una oportunidad para aprender.

Aun sabiendo que no hay seguridad de lograrlo, el solo hecho de decir yo puedo, el embarcarte en un nuevo y desconocido viaje, es en sí mismo un placer y un logro que mereces vivir y disfrutarlo cuando suceda.

El transcurso de ese viaje seguramente vendrá lleno de otro montón de sufrimientos y placeres, de los que no intentaré hablar en este momento. Porque por hoy me gustaría lograr que pensaras de manera positiva en ese momento de la vida en el que tienes enfrente la decisión de asumir un nuevo reto o de hacerlo a un lado, posiblemente para que alguien más lo intente.

domingo, 3 de agosto de 2014

El placer de reir

Placer cotidiano no. 11

¿Alguna vez has reído tanto que terminas sintiéndote débil, con la mente en blanco, incluso con una sensación como de plenitud?

Dicen que al reír el cuerpo libera endorfinas y dopaminas, ambas sustancias que ayudan a tener sensaciones de felicidad, euforia y bienestar. También dicen que la risa mejora la oxigenación del cuerpo, limpia y libera los pulmones, regulariza el pulso cardiaco y relaja los músculos tensos.

Puedo decir que he leído mucho acerca de los beneficios de la risa, pero si tú ya lo has experimentado toda esta información es contextual, pues seguramente estarás de acuerdo en que reír es un placer, y es tan fácil de obtener que podríamos tenerlo todos los días si lo intentáramos.

No a todos nos causa gracia las mismas cosas, el sentido del humor es tan variado como los gustos de cada quien. Sin embargo casi todos conocemos el tipo de cosas que nos provocan carcajadas y cuales nos provocan una gran sonrisa, así que todo es cuestión de acercarnos a estas cosas mas seguido. Y si no lo sabes es buen momento de que empieces a investigarlo.

Si eres de los que se ríen con un buen comic, has de lo esos comics tu libro de cabecera, también son literatura, pregúntale a Quino y su premio Príncipe de Asturias. Si te gusta salir con tu pareja o amigos hay establecimientos especializados en presentar comediantes, y muchas obras teatrales que te pueden causar grandes carcajadas.

Si te gusta la comedia de enredos, las parodias, la comedia negra, la comedia romántica, constantemente se transmiten series nuevas y viejas de televisión de este tipo; también hay una extensa cantidad de películas con este corte; incluso en la radio de vez en cuando puedes encontrar programas que te hagan reír.

Pero esa parte es fácil, se pueden consumir todo tipo de productos que te causen risas, pero algo un poco más difícil es compartir las risa con la gente que te rodea, esas risas que se provocan durante una reunión familiar, una tarde de juegos con tus hijos, una noche de tragos o de café con amistades, o un día de trabajo en el que hubo oportunidad de compartir un chiste con los compañeros.

Aunque yo soy fiel seguidora de cualquier serie de televisión que me provoque risas, leo todos los comics que caigan en mis manos, me gustan algunas películas de comedia, y también he ido algunas veces a ver comediantes en vivo; personalmente encuentro aún más satisfactoria la risa que he compartido con las personas que quiero.


Finalmente una de las cosas más importante de reír, es enseñar a los niños con el ejemplo, impulsar a esas futuras generaciones, a que busquen tener risas en sus vidas para hacerlas un poco más sencillas de vivir.  

sábado, 31 de mayo de 2014

El placer de escribir

Placer cotidiano no. 10


Hace más de un mes que no escribo, y podría poner muchos pretextos, pero la verdad creo que sencillamente no me he tomado el tiempo, no me he regalado el placer de escribir.

Para mí éste siempre ha sido un placer, sin importar que, para quien, o sobre que escribo, casi siempre lo disfruto. Me parece que redactar un texto tiene ese encanto que sienten los arquitectos cuando diseñan. Me gusta aprender nuevas palabras, nuevas concepciones, buscar significados explícitos y significados ocultos en las frases que escucho o leo, me gusta leer y dicen que la lectura te induce a escribir.

Pero creo que en particular lo disfruto porque no soy muy buena para hablar y el escribir me da la oportunidad de pensar dos veces lo que quiero expresar, siempre puedes releer y corregir un mensaje escrito antes de que sea enviado a su destinatario.

Este es uno de los placeres cotidianos que yo en particular disfruto mucho, pero estoy convencida que puede ser disfrutado por todos. Quizá no quieres escribir un libro, o publicar un blog, pero quiero darte algunos ejemplos en los que escribir puede ser un placer.

Hay ocasiones en las que quieres comunicar a alguien un sentimiento intenso, cuando estás feliz por el logro de una persona que quieres, cuando tienes que dar una noticia muy importante, cuando ha pasado mucho tiempo y quieres decirle cuanto lo(a) quieres, o incluso cuando estás muy triste o enojado.

Cuando la emoción es mucha puede ser difícil hablarlo o sientes que no alcanzas a expresar la intensidad tus pensamientos y sentimientos, entonces puedes escribir. Redacta una nota y esto te ayudará a poner en orden las ideas, los sentimientos, las frases que debes usar; no importa si ese escrito lo entregas o solo lo usas para preparar tu “discurso”.

Cuando quieres entender mejor algo que leíste, que escuchaste, que presenciaste, que viviste, y sientes que necesitas procesarlo, entonces también puedes escribirlo aunque este texto sea solo para ti.

El otro día escuchaba a un maestro de primaria platicar un ejercicio que hace con sus alumnos, después de contarles alguna historia o de leer un libro les pide escribir lo que entendieron y lo que sintieron, los hace describir como se imaginaron al personaje o el escenario de la historia, todo esto con el fin de ayudar la comprensión y practicar la redacción.

Entonces pensé que ese placer de escribir deberíamos de enseñarlo a nuestros hijos en casa, acostumbrarlos a escribir sus ideas, sus pensamientos, y como el mejor maestro es el ejemplo, escríbeles una carta de vez en cuando, redacten juntos notas de felicitación o de agradecimiento. Y por favor, si te enseñan algo que ellos redactaron léelo con atención y dale tu opinión sincera al respecto.  

Quizá estarás estimulando a un futuro escritor, y si no es así de todos modos les inculcaras una buena práctica, porque escribir es un placer pero también es una herramienta útil para la vida.

sábado, 26 de abril de 2014

El placer de Soltarte el pelo.

Placer Cotidiano No. 9

Hoy quiero hablar del placer de soltarte el pelo, esta frase puede significar diferentes cosas para diferentes personas, pero se trata simplemente de esos momentos en los que dejas a un lado algunas de tus inhibiciones y te permites salir de esos límites.

Ir a un concierto, un antro o una fiesta para bailar y cantar como si nadie te estuviera viendo, disfrutando la música, actuando, alocándote un poco, esos momentos son de verdad liberadores y divertidos. O en esa fiesta en la que hay un karaoke agarrar el micrófono y sentirte Britney Spears por un momento, pedirle al público que cante contigo, aunque la voz no te ayude, eso también es soltarte el pelo.

Si tienes hijos, jugar con ellos como si fueras uno más del grupo, los niños siempre juegan y disfrutan sin cortapisas, sígueles el ritmo, corre, grita, ríe a carcajadas, mójate, regresa por un rato a tu niñez, seguro lo disfrutaras y además estarás creando de esos recuerdos que se quedaran en la vida de ellos y la tuya para siempre.

Ponerte un outfit un poco atrevido, colores, estilos que siempre te gustaron pero nunca te has atrevido a usar, salirte de tus estándares, siempre y cuando no sea tan extremo que te haga sentir ridícula(o).

Hacer locuras con tu pareja si la tienes, aprender pool dance o belly dance y hacerle un show privado, comprarte ropa sexi y usarla, puede ser muy disfrutable para ti misma, no solo para tu pareja. Chavos, tambien pueden ponerle imaginación y soltarse el pelo.  

Hacer la fiesta temática que siempre tuviste ganas de hacer, tirarte de un paracaídas, escribir la poesía que ha estado en tu mente por mucho tiempo..... y publicarla! Estas últimas quizá no sean placeres tan cotidianos, pero creo se vale hacer algo más loco esporádicamente y otras locuras menos locas hacerlas más seguido.

En cualquier caso no faltara quien te voltee a ver con ojos juzgadores, pero seguramente también habrá un poco de envidia en esa mirada, así que yo no le daría importancia; no quieres hacer feliz a nadie, se trata de una satisfacción propia. Y soltarte el pelo de vez en cuando no te hará daño.

Tengo que decirles que este placer no aplica para aquellos que viven con el pelo suelto, a quienes por cierto yo si les tengo mucha envidia. A ustedes, gracias por el ejemplo, por favor sigan así y no dejen de disfrutarlo, quiza puedan inspirar a alguien más como lo han hecho conmigo. 

Aquí les dejo una canción que me hizo pensar en este tema, ojala la disfruten!

lunes, 17 de marzo de 2014

El Placer de Aprender

Placer Cotidiano No. 8.

Muchos días de nuestras vidas nos ofrecen la oportunidad de aprender cosas nuevas, y aprender es uno de esos placeres que no siempre es apreciado, en cambio muchas veces lo vivimos como una experiencia desagradable, sobre todo cuando es una obligación impuesta.

Sin embargo, no importando la fuente, generalmente aprender es placentero. En primer lugar por esa sensación de curiosidad y a veces hasta intriga sobre el tema, después conforme vas aprendiendo, vas percibiendo sensaciones de logro que son mayores entre más conocimientos o habilidades adquieres, y finalmente obtienes un sentimiento de satisfacción al sentirte dueño de eso que aprendiste.

Además de placentero, aprender es enriquecedor por su propia naturaleza, una vez que aprendes algo dejas de ser la misma persona que eras antes, simple y sencillamente porque eso que aprendiste ya forma parte de tu persona; el solo hecho de aprender te hace una persona más rica.

Sé que es difícil convencerte con palabras de que aprender es un placer, por eso quisiera que pienses en algunas de las cosas que has aprendido y que recuerdes el proceso.

Acuérdate del día que aprendiste un juego o un deporte nuevo, cuando empiezas eres tan malo que sientes ese deseo de ser mejor, esa curiosidad sobre las cosas que mejorarían tu desempeño. Después, mientras vas practicando y aprendiendo trucos, movimientos, técnicas, vas experimentando esas sensaciones de logro de las que hablaba. Hasta que finalmente dominas el juego y en ese momento ya eres otra persona que tiene un conocimiento o habilidad que antes no tenías, lo que te provoca satisfacción.

Suena más claro con un juego o un deporte, pero esto ocurrió todos los días mientras estabas en la escuela, y pasa todo el tiempo en el trabajo ya sea porque tienes que empezar a usar nuevas herramientas o tienes que aprender nuevas técnicas para hacer algo, o cuando te mandan a un curso obligatorio o voluntario, en cualquier caso debiste disfrutarlo y cambió en algo a tu persona.

El mismo proceso ocurre con lo que aprendes en casa cada día, cuando aprendes a cambiar los pañales, a bañar a un bebé, a hacer la comida que el niño va necesitando mientras crece, cuando aprendes una nueva receta para tu familia, para tu pareja, o cuando aprendes esa receta que tanto te gusta y lo haces para darte un gusto; cuando aprendes a usar la lavadora, cuando aprendes a armar un mueble que compraste, cuando aprendes a tocar guitarra, a usar la computadora que nunca habías usado antes, seguramente ya pensaste en otro montón de ejemplos.

Todos los que somos padres deberíamos apreciar el placer de aprender para poder transmitirle a nuestros hijos este gusto, para poder decirles con convicción y por lo tanto convencerlos de que la oportunidad que tienen todos los días al ir a la escuela no es solamente algo bueno para su futuro sino que también es una actividad que debe y puede disfrutarse cada día y en todo momento. 

¿Que aprendiste últimamente? ¿Fue placentero? Cuéntanos y comparte esta experiencia con tu familia. Yo estoy aprendiendo a escribir un blog. Saludos y hasta la próxima.

lunes, 3 de marzo de 2014

El placer de ser padres

Placer cotidiano no. 7 

El placer de ser padres.

Un hijo te puede colmar de placeres, no puedo negar que también te puede llenar de miedos, angustias y preocupaciones, pero este blog se trata de placeres así que me limitaré a escribir sobre éstos. Además, para miedos, angustias y preocupaciones ya está la vida real y las telenovelas.

Estos placeres empiezan desde que ves a tu bebé durmiendo plácidamente, después del trabajo que te costó cambiarlo, bañarlo, darlo de comer, cantarle, etc, pero cuando te das la oportunidad de observarlo con esa felicidad que el bebé refleja al dormir no puedes dejar de disfrutarlo.

Después viene el tiempo en el que aprende cosas con una velocidad impresionante, desde que logra sentarse solo sin caerse de lado, cuando puede sostener su biberón, cuando empieza a tomar en un vaso, cuando avisa para ir al baño, cuando aprende a comer solito obviamente dejando todo completamente salpicado y a los papis llenos de trabajo para dejar todo nuevamente inmaculado, cuando da sus primeros pasos; cada uno de esos momentos son placeres inmensos que no pueden explicarse.

Y más adelante, los hijos siguen proporcionándote alegrías, como cuando escuchas las primeras palabras, la etapa en la que todo lo que hace es gracioso, cuando empieza a ir a la escuela y lo ves haciendo amigos, jugando con amigos, jugando en su casa con hermanitos, primos, o contigo, cuando te cuenta lo que aprende, cuando al ayudarle a la tarea te das cuenta de sus habilidades y de sus debilidades, cuando empieza a hacer deportes y lo ves competir, perder, ganar, pero siempre viviendo eso tan bonito que es la infancia.

De repente te das cuenta de que empieza a tomar decisiones propias, algunas buenas, otras malas, otras regulares, pero es capaz de construir su destino como tú le enseñaste; no importa el resultado el solo hecho de verlo convertirse poco a poco en un adulto es una satisfacción inmensa; y si las cosas salen bien, pues aún mejor.

Y estos placeres siguen y siguen y siguen mientras eres testigo de como transcurre su vida, quizá ya no es tan cotidiano porque no esta tan cerca como antes, pero así sea por teléfono, en los fines de semana o vacaciones, o por cualquiera de las redes sociales con que se comuniquen, cualquiera de sus logros y alegrías los sientes como tuyos, y sus tristezas también te dan la oportunidad de sentirte cerca y a veces te ayudan a darte cuenta que aún te necesitan.

Casi cada día que pasas con un hijo puedes sentir esos placeres que te da ser padre, y es necesario valorarlos, ya que estos son los que hacen que puedas disfrutar de los hijos en lugar de sufrirlos como a veces sucede.


Esta semana es el cumpleaños de mi hijo, y por supuesto el me inspiró para escribir este tema. Es importante que él sepa que durante todos estos años he disfrutado inmensamente del placer de ser su mamá, y por eso hoy solo puedo darle las gracias y recordarle cuanto lo amo.

sábado, 1 de marzo de 2014

El Placer de Cacarear el huevo

Placer cotidiano No. 6
Cacarear el huevo.
En el mejor sentido de esta frase, cacarear el huevo es realmente un placer que deberíamos practicar cotidianamente. No creo que exista alguien para quien no sea placentero hablar de las cosas que ha hecho bien en su vida, de las cosas en las que ha obtenido buenos resultados, de las habilidades que otras personas le alaban, esas cosas por las que siempre le felicitan.

Pero todos estamos convencidos de que debemos ser humildes, de que es desagradable presumir, alardear, jactarnos, estuve buscando una palabra para describir este placer y encontré solo acepciones negativas del concepto.

Sin embargo,  es muy agradable contarle a quienes realmente les importamos nuestros logros, y hacer que esas personas se sientan orgullosas y felices por nosotros.

Y también a los colegas, conocidos, amigos, podemos contarles de nuestras batallas ganadas, seguramente habrá quienes disfrutaran de escucharlo, incluso les causará un poquito de  alegría, y en una de esas habrá quien se sienta inspirado por tu historia.

Se siente una gran satisfacción cuando contamos esas cosas que son nuestro orgullo y hay que traerlo a colación cuando la ocasión lo amerite; pero cuidado, no se trata de ser de esas personas que siempre hablan de si mismas y que en cada reunión tienen que ser el tema sobre el que gira la plática. Solo se trata de permitirte presumir un poco de ti mismo cuando el momento parezca adecuado.

Tampoco se trata de alardear, sintiéndonos superiores, cada persona tendrá sus propios logros, más bien se trata de compartir ese orgullo y satisfacción que estamos sintiendo. Hable antes de regocijarse con la felicidad de otros, este tema es algo asi como la contraparte, compartir nuestra felicidad con otros.

El día que te dieron un ascenso, el día que tu hijo obtuvo un premio en la escuela, el día en que estrenaste una nueva receta y quedo perfecta, un proyecto que fue exitoso, una buena calificación, la felicitación que recibiste por tu desempeño, el día en que algún hijo te expreso todo lo bueno que has sido como padre. Todos esos logros pequeños o grandes que se te ocurran, deberíamos compartirlos y como se dice ahora con las redes sociales, porque no hasta publicarlos.

Recientemente estuve en una conferencia acerca de las relaciones de negocios entre personas de diversas nacionalidades, el conferencista habló con tanto orgullo de sus logros solo por unos minutos durante su presentación; y después de una plática muy interesante, al dar respuesta a una pregunta de la audiencia habló también con vehemencia de los logros de algunas grandes empresas mexicanas en el extranjero, de algunos logros económicos de nuestro país y hablo de una forma tal que me hizo sentir orgullosa, inspirada, animada.

Fue ahí donde se me ocurrió que cacarear el huevo debería formar parte de la lista de los Placeres Cotidianos que estoy poniendo sobre la mesa para hacerlos parte de las pequeñas alegrías que podemos tener en nuestros días.

sábado, 15 de febrero de 2014

El placer de despertar

Placer Cotidiano No. 5

El placer de despertar.


Convertir el despertar en un placer es una cuestión muy complicada. Confieso que hay muchas mañanas en los que me parece que el aire que esta sobre mi cuerpo se siente como si fuera una pesada loza, y necesito hacer un gran esfuerzo para quitármela de encima y así levantarme para empezar el día.

Casi siempre siento que me falta sueño, que no dormí lo suficiente, que necesito descansar un poco más; y con los ritmos de vida que se manejan en estos tiempos, supongo que a muchos les pasará algo parecido. Pero también de eso se tratan los placeres cotidianos, buscar algo que pueda hacer disfrutable ese momento.

Uno de estos días en la radio escuche una de las intervenciones de Gaby Vargas donde hablaba del regalo cotidiano de la vida. No les voy a describir el comentario, solo le voy a tomar prestada una frase que propuso para decirnos todos los días: “Amo comprobar lo que la vida me ama”; al escucharla pensé en la hora de despertar como el momento perfecto para decirnos esa frase.

Precisamente cuando abres los ojos y te parece tan difícil despertar, ese momento es el espacio idóneo para recordarnos que el solo despertar es una bendición. Lo visualice como un momento placentero en el que te das cuenta que tienes otra oportunidad para hacer lo que tú quieras, para darle amor a tus seres queridos, para recibir su amor, para ser productiva o productivo, para jugar, para reír, para llorar, para seguir viviendo.  

Recuerdo a mi abuelo en sus últimos años, en esos días en los que con sus muchos dolores se paraba de la cama despacito, con calma, y buscaba a tientas las pantuflas con sus pies. Con esa misma paciencia se paraba a hacer cosas, pues hasta que pudo el todavía escribía, mandaba cartas, leía, escuchaba noticias, conversaba, veía tele, salía a caminar, visitaba gente, recibía visitas; todo lo que su cuerpo le seguía permitiendo, el lo hacía. Me parece que el disfrutaba de los días que le quedaban y usualmente despertaba con una sonrisa.

Pero no quiero hablar solo de quimeras, también debo decir que ayudaría mucho darle a nuestro cuerpo suficiente descanso, cenar ligero, hacer ejercicio, apagar la tele más temprano, éstas son solo algunas cosas que pueden ayudarnos a tener un sueño más reparador. Y si logramos descansar mejor, seguramente también será más fácil despertar placenteramente.


No creo que el despertar pueda ser un placer de todos los días, pero no perdemos nada con intentarlo, y si lo lograramos seguramente nuestros días serían mucho mejores. 

Y si lo pienso mejor no suena descabellado, ya que el despertar es simple y sencillamente el regalo de la vida.

domingo, 2 de febrero de 2014

El placer de comer un chocolate

Placer Cotidiano No.4

El placer de comer un chocolate.


Dicen los que saben que al comer chocolate nuestro cuerpo libera endorfinas, que son hormonas que el cuerpo libera provocando una sensación placentera cuando hacemos algo bueno para nuestro organismo, como hacer ejercicio, compartir un rato con amigos o practicar el sexo. Es por esto que cuando nos sentimos tristes o deprimidos se nos antoja comer un chocolate.

El chocolate puede ser un relajante natural por las endorfinas, contiene antioxidantes que son buenos para la piel y nos protegen de algunas enfermedades, el cacao además es rico en minerales y en vitaminas del complejo B; y se dice que las grasas que contiene no son de las que aumentan el colesterol malo en la sangre.

Aunque el comer chocolate es un placer, en esta ocasión yo les quiero dar algunas ideas para que este no se convierta en un placer culposo, por aquello del exceso de azúcar y grasa que casi siempre andamos cuidando.

El chocolate oscuro, amargo o semi-amargo es tan rico como el chocolate con leche, pero tiene menos calorías, menos azúcar y menos grasa que este, contiene más porcentaje de cacao, que es el componente que lo hace ser un chocolate. Mientras que el chocolate blanco es el que más azúcar, más grasa, y menos cacao contiene.

Todo esto es información adicional tomada de algunos artículos que he leído, pero a mí me parece que comernos un pedacito de chocolate oscuro puede convertirse en un buen postre para los niños de la casa, y para los no tan niños, un ligero tentempié para la tarde, o un rico regalito para los amigos.

Yo no creo que nadie pueda refutar que comer un chocolate nos provoca pequeños momentos de placer, lo que lo hace entrar perfectamente en el tema de los placeres cotidianos que podemos darnos para hacer nuestros días un poquito más felices.

viernes, 24 de enero de 2014

El placer de Regocijarte con la Felicidad de Otros

Placer Cotidiano No. 3

El placer de Regocijarte con la Felicidad de Otros.

En los últimos meses he recibido excelentes noticias, nacieron el bebé de una sobrina y el de una amiga, una prima nos anunció que está embarazada, otra amiga acaba de comprar su casa y pronto me invitará al open house, mientras que a una más la entrevistaron en un programa de radio porque pronto sacará un nuevo disco, un primo terminó su maestría y otro su carrera profesional, y apenas hoy me entere que otra amiga y otra prima encontraron excelentes oportunidades de trabajo; como verán tuve muchísimas oportunidades de regocijarme con la felicidad de otros.

El solo hecho de que ellos compartan conmigo los momentos importantes de sus vidas los hace generosos y a mí me hacen sentir privilegiada. Y como siento cariño por cada una de estas personas, en el momento en que me enteré pude darme una idea de la gran felicidad que ellos estaban experimentando y sentí genuina alegría, tanto que me han hecho recordar este sencillo placer.

Cada vez que alguien te invita a festejar su cumpleaños, el bautizo de un hijo, una graduación, una boda, o simplemente cuando en el café te cuentan de algún logro o un nuevo reto, puedes regocijarte al sentir la dicha de la otra persona, incluso si te lo permites puedes sentirte sinceramente feliz por sus triunfos y sus alegrías y acompañarlos en su felicidad.

Y no me refiero a canalizar tus propias aspiraciones a través de la felicidad de otros, porque eso sería engañarte a ti mismo. 

Me refiero a sumar esos momentos a tus propias alegrías, triunfos y satisfacciones. Te imaginas si lograras disfrutar no solo de tu felicidad sino de la de todas esas personas que aprecias, podrías multiplicar esos momentos de dicha.

Cuando alguien nos comparte una buena noticia, lo peor que podemos hacer es sufrirlo o minimizarlo, siendo indiferente, sintiendo algo de envida o algo de miedo por los retos que están enfrentando, o sencillamente fingiendo que no nos interesa. 

Cuando hacemos eso las personas pueden darse cuenta y seguramente dejaran de compartir con nosotros las cosas buenas que pasen en su vida. Pero también pueden sentir cuando compartes sinceramente su felicidad, eso los animará y seguirán compartiendo contigo esos momentos.

Quiero puntualizar una excepción, hay quienes alardean todo el tiempo queriéndonos hacer creer que su vida es como un cuento de hadas; si conoces a alguien así no puedes disfrutarlo, en todo caso terminarás tolerándolo. Si te es posible no les quites su ilusión, quizá esas personas están convencidas de que su vida es perfecta, pero puedes aprovechar para exagerar un poco tus historias de felicidad cuando hables con ellos.

El regocijo es la alegría expansiva, el júbilo, según la Real Academia de la Lengua española. Yo creo que apreciamos muy poco esa oportunidad que nuestra familia y amigos nos brindan todo el tiempo porque no somos conscientes de que regocijarnos con la felicidad de otros puede ser sencillamente un placer cotidiano.

domingo, 19 de enero de 2014

El placer de Dormir

Placer Cotidiano No. 2.

El placer de Dormir.


No es uno de los placeres sobre los que planeaba escribir, pero después de estas fechas llenas de fiestas, viajes, visitas, en los que no me había permitido un descanso, se acumuló el cansancio. Y cuando por fin tome una siesta antes del horario habitual para ir a la cama, recordé el placer extraordinario que se siente cuando le das a tu cuerpo la oportunidad de dormir.
Cuando eres joven piensas que dormir es una pérdida de tiempo, al menos yo asi lo pensaba, especialmente si ese tiempo prefieres usarlo para la diversión; siempre quieres que se acabe la fiesta más tarde, o bien quisieras que la noche sea más larga porque estas estudiando para un examen o estas terminando un trabajo que tienes que entregar al día siguiente.
Con el paso del tiempo, aunque ya no pienses igual al respecto, el estilo de vida actual no te permite un descanso, tenemos demasiadas actividades diarias, y hay una gran cantidad de distractores en nuestro entorno, TV, Internet, etc. Si lo pensamos bien, resulta un verdadero reto dormir las horas que necesitamos.
Pero yo creo que deberíamos apreciar el sueño como lo que realmente es, el descanso que le permitirá a tu cuerpo estar listo para lo que quieres que haga por ti el día siguiente. He leído que la cantidad de horas que cada quien necesita es muy variable, y que necesitamos probar hasta encontrar cuantas horas son las que nos hacen sentirnos mejor al día siguiente, pero si ya sabes cuál es tu necesidad, deberías hacer lo posible por darte ese tiempo de sueño.
No sé si lo has vivido, pero es horrible un día de trabajo después de una o varias noches de desvelo, no rindes lo mismo, no reaccionas igual, la falta de sueño también provoca mal humor, irritabilidad por lo tanto las relaciones con toda la gente se vuelven más complicadas de lo que deberían ser, tu mente no está en condiciones de resolver los problemas que se presentan de manera cotidiana y eso hace muy difícil la vida.
Bueno, es tan grande el placer de dormir que si pones atención podrás notar que es común despertar con una sonrisa en el rostro o con cara de satisfacción. Obsérvalo en tus hijos, en tu pareja, en alguien de la familia, seguro lo notaras.  
Y si alguien aún duda que dormir es un placer, pregúntale a los papás de un recién nacido que no han podido dormir corrido por semanas, o a una persona que sufre de insomnio y pasa noches enteras dando vueltas en la cama hasta ver el amanecer con enorme frustración al darse cuenta de que ya es la hora de levantarse para realizar sus quehaceres diarios. Ellos seguramente valoran en su justa medida el gran placer de dormir.
Por todo lo anterior, quise incluir este placer, esperando que podamos darle el valor que merece, nos permitamos gozarlo con mayor frecuencia, disfrutando asi uno más de esos pedacitos de felicidad que no son tan difíciles de lograr.

Por cierto, hoy no podía dormir porque aún no había escrito la segunda entrada de mi blog, pero ahora que ya termine, por fin me voy a dar el placer de dormir. Buenas noches y hasta la próxima!

miércoles, 1 de enero de 2014

El Placer de empezar el día con un buen desayuno.

Placer cotidiano No. 1

Empezar el día con un buen desayuno.

Estoy convencida de que en la vida debemos buscar la felicidad, pero cuando lo intentas te das cuenta que es extremadamente difícil encontrarla. Sin embargo, existen esos placeres que, yo considero, son como una rebanadita o una pizca de lo que llamamos felicidad.

Por eso es que quiero compartir con ustedes los que yo considero algunos placeres cotidianos que de repente aparecen en nuestros aburridos días; pues creo que si logramos reconocerlos, disfrutarlos, replicarlos y valorarlos, podrían ayudarnos a vivir una vida mejor.

El primero del que quiero hablar es el sutil placer de empezar el día con un buen desayuno, como no soy nutrióloga no puedo hablar del desayuno más saludable, además de que depende de la forma de vida, el presupuesto y el tiempo con que cuenta cada persona o familia.

Pero todos hemos escuchado que este es el alimento más importante del día, y ayuda a que realicemos nuestras ocupaciones diarias con mayor productividad, con más entusiasmo y por lo tanto seguramente influirá para obtener mejores resultados.

Si vivimos solos, el desayuno puede acompañarnos a escuchar las noticias o para organizar mentalmente nuestro día de trabajo. Si vives con una pareja será agradable y hasta romántico compartir el café, el desayuno y la primera conversación del día.

Si tenemos hijos, les ayudará a tener un mejor aprovechamiento en la escuela y a rendir más en todas sus actividades. Además de que será quizá uno de los mejores hábitos que puedes inculcarles y que les servirá toda su vida.

Adicionalmente, si tomas unos minutos por la mañana para sentarse todos a la mesa o en la barra de la cocina para compartir un desayuno, es un momento que todos pueden usar para comunicarse los eventos importantes del día. Este tiempo puede empezar desde armar la línea de producción para elaborar el sándwich o para servirse el cereal con frutas, por supuesto no tienes que lograrlo tu sola.

Quizás es el momento en el que tu pareja te puede recordar de la fiesta de la oficina, o del regalo que tienen que llevar a tu suegra, tu hijo puede recordarte de la junta y tu puedes decirles que es el día de tu café con las amigas para que cenen sin ti.

A los niños y jóvenes les estresa demasiado salir apurados de casa, poniéndose con prisas el uniforme, llegar corriendo para que no les cierren la reja y olvidando la tarea en casa.

Y a los adultos, aunque no lo reconocemos, nos provoca aún más stress que a ellos, ya sea porque tenemos que manejar o porque tenemos que regresar a casa a recoger el caos o a recoger algo que olvidamos antes de ir a nuestro trabajo.

Si al stress le agregas el hambre de la mañana que colmas con un pan demasiado dulce y un café, o un yogurt para beber con mucha azúcar; estamos empezando el día con el pie izquierdo.

Dicho lo anterior, espero que no me nieguen la razón al decir que empezar el día con un buen desayuno es un placer cotidiano que podemos darnos todos los días sin demasiado esfuerzo, yo sigo intentándolo.

Me despido deseándoles un Feliz Año Nuevo, y espero que lo logren aprendiendo a disfrutar de los pequeños placeres que nos ofrece la vida cada día.