Placer cotidiano No. 1
Empezar el día con un buen desayuno.
Estoy convencida de que en la vida debemos buscar la
felicidad, pero cuando lo intentas te das cuenta que es extremadamente difícil encontrarla.
Sin embargo, existen esos placeres que, yo considero, son como una rebanadita o
una pizca de lo que llamamos felicidad.
Por eso es que quiero compartir con ustedes los que yo
considero algunos placeres cotidianos que de repente aparecen en nuestros
aburridos días; pues creo que si logramos reconocerlos, disfrutarlos, replicarlos
y valorarlos, podrían ayudarnos a vivir una vida mejor.
El primero del que quiero hablar es el sutil placer de
empezar el día con un buen desayuno, como no soy nutrióloga no puedo hablar del
desayuno más saludable, además de que depende de la forma de vida, el presupuesto
y el tiempo con que cuenta cada persona o familia.
Pero todos hemos escuchado que este es el alimento más
importante del día, y ayuda a que realicemos nuestras ocupaciones diarias con
mayor productividad, con más entusiasmo y por lo tanto seguramente influirá
para obtener mejores resultados.
Si vivimos solos, el desayuno puede acompañarnos a
escuchar las noticias o para organizar mentalmente nuestro día de trabajo. Si vives
con una pareja será agradable y hasta romántico compartir el café, el desayuno
y la primera conversación del día.
Si tenemos hijos, les ayudará a tener un mejor aprovechamiento
en la escuela y a rendir más en todas sus actividades. Además de que será quizá
uno de los mejores hábitos que puedes inculcarles y que les servirá toda su
vida.
Adicionalmente, si tomas unos minutos por la mañana
para sentarse todos a la mesa o en la barra de la cocina para compartir un
desayuno, es un momento que todos pueden usar para comunicarse los eventos
importantes del día. Este tiempo puede empezar desde armar la línea de
producción para elaborar el sándwich o para servirse el cereal con frutas, por
supuesto no tienes que lograrlo tu sola.
Quizás es el momento en el que tu pareja te puede
recordar de la fiesta de la oficina, o del regalo que tienen que llevar a tu
suegra, tu hijo puede recordarte de la junta y tu puedes decirles que es el día
de tu café con las amigas para que cenen sin ti.
A los niños y jóvenes les estresa demasiado salir apurados
de casa, poniéndose con prisas el uniforme, llegar corriendo para que no les
cierren la reja y olvidando la tarea en casa.
Y a los adultos, aunque no lo reconocemos, nos provoca
aún más stress que a ellos, ya sea porque tenemos que manejar o porque tenemos
que regresar a casa a recoger el caos o a recoger algo que olvidamos antes de
ir a nuestro trabajo.
Si al stress le agregas el hambre de la mañana que
colmas con un pan demasiado dulce y un café, o un yogurt para beber con mucha azúcar;
estamos empezando el día con el pie izquierdo.
Dicho lo anterior, espero que no me nieguen la razón
al decir que empezar el día con un buen desayuno es un placer cotidiano que
podemos darnos todos los días sin demasiado esfuerzo, yo sigo intentándolo.
Me despido deseándoles un Feliz Año Nuevo, y espero
que lo logren aprendiendo a disfrutar de los pequeños placeres que nos ofrece
la vida cada día.
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