Placer Cotidiano No. 2.
El placer de Dormir.
No es uno de
los placeres sobre los que planeaba escribir, pero después de estas fechas
llenas de fiestas, viajes, visitas, en los que no me había permitido un
descanso, se acumuló el cansancio. Y cuando por fin tome una siesta antes del
horario habitual para ir a la cama, recordé el placer extraordinario que se
siente cuando le das a tu cuerpo la oportunidad de dormir.
Cuando eres
joven piensas que dormir es una pérdida de tiempo, al menos yo asi lo pensaba,
especialmente si ese tiempo prefieres usarlo para la diversión; siempre quieres
que se acabe la fiesta más tarde, o bien quisieras que la noche sea más larga
porque estas estudiando para un examen o estas terminando un trabajo que tienes
que entregar al día siguiente.
Con el paso
del tiempo, aunque ya no pienses igual al respecto, el estilo de vida actual no
te permite un descanso, tenemos demasiadas actividades diarias, y hay una gran cantidad de distractores en nuestro entorno, TV,
Internet, etc. Si lo pensamos bien, resulta un verdadero reto dormir las horas
que necesitamos.
Pero yo creo que deberíamos apreciar el sueño como lo que realmente es, el descanso que le permitirá a tu cuerpo estar listo para lo que quieres que haga
por ti el día siguiente. He leído que la cantidad de horas que cada quien
necesita es muy variable, y que necesitamos probar hasta encontrar cuantas
horas son las que nos hacen sentirnos mejor al día siguiente, pero si ya sabes cuál
es tu necesidad, deberías hacer lo posible por darte ese tiempo de sueño.
No sé si lo
has vivido, pero es horrible un día de trabajo después de una o
varias noches de desvelo, no rindes lo mismo, no reaccionas igual, la falta de
sueño también provoca mal humor, irritabilidad por lo tanto las relaciones con
toda la gente se vuelven más complicadas de lo que deberían ser, tu mente no está
en condiciones de resolver los problemas que se presentan de manera cotidiana y
eso hace muy difícil la vida.
Bueno, es tan
grande el placer de dormir que si pones atención podrás notar que es común
despertar con una sonrisa en el rostro o con cara de satisfacción. Obsérvalo en
tus hijos, en tu pareja, en alguien de la familia, seguro lo notaras.
Y si alguien aún
duda que dormir es un placer, pregúntale a los papás de un recién nacido que no
han podido dormir corrido por semanas, o a una persona que sufre de insomnio y
pasa noches enteras dando vueltas en la cama hasta ver el amanecer con enorme frustración
al darse cuenta de que ya es la hora de levantarse para realizar sus quehaceres diarios. Ellos
seguramente valoran en su justa medida el gran placer de dormir.
Por todo lo anterior, quise incluir este placer, esperando que podamos darle el valor que
merece, nos permitamos gozarlo con mayor frecuencia, disfrutando
asi uno más de esos pedacitos de felicidad que no son tan difíciles de lograr.
Por cierto, hoy no podía dormir porque aún no había
escrito la segunda entrada de mi blog, pero ahora que ya termine, por fin me voy a dar
el placer de dormir. Buenas noches y hasta la próxima!
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