viernes, 24 de enero de 2014

El placer de Regocijarte con la Felicidad de Otros

Placer Cotidiano No. 3

El placer de Regocijarte con la Felicidad de Otros.

En los últimos meses he recibido excelentes noticias, nacieron el bebé de una sobrina y el de una amiga, una prima nos anunció que está embarazada, otra amiga acaba de comprar su casa y pronto me invitará al open house, mientras que a una más la entrevistaron en un programa de radio porque pronto sacará un nuevo disco, un primo terminó su maestría y otro su carrera profesional, y apenas hoy me entere que otra amiga y otra prima encontraron excelentes oportunidades de trabajo; como verán tuve muchísimas oportunidades de regocijarme con la felicidad de otros.

El solo hecho de que ellos compartan conmigo los momentos importantes de sus vidas los hace generosos y a mí me hacen sentir privilegiada. Y como siento cariño por cada una de estas personas, en el momento en que me enteré pude darme una idea de la gran felicidad que ellos estaban experimentando y sentí genuina alegría, tanto que me han hecho recordar este sencillo placer.

Cada vez que alguien te invita a festejar su cumpleaños, el bautizo de un hijo, una graduación, una boda, o simplemente cuando en el café te cuentan de algún logro o un nuevo reto, puedes regocijarte al sentir la dicha de la otra persona, incluso si te lo permites puedes sentirte sinceramente feliz por sus triunfos y sus alegrías y acompañarlos en su felicidad.

Y no me refiero a canalizar tus propias aspiraciones a través de la felicidad de otros, porque eso sería engañarte a ti mismo. 

Me refiero a sumar esos momentos a tus propias alegrías, triunfos y satisfacciones. Te imaginas si lograras disfrutar no solo de tu felicidad sino de la de todas esas personas que aprecias, podrías multiplicar esos momentos de dicha.

Cuando alguien nos comparte una buena noticia, lo peor que podemos hacer es sufrirlo o minimizarlo, siendo indiferente, sintiendo algo de envida o algo de miedo por los retos que están enfrentando, o sencillamente fingiendo que no nos interesa. 

Cuando hacemos eso las personas pueden darse cuenta y seguramente dejaran de compartir con nosotros las cosas buenas que pasen en su vida. Pero también pueden sentir cuando compartes sinceramente su felicidad, eso los animará y seguirán compartiendo contigo esos momentos.

Quiero puntualizar una excepción, hay quienes alardean todo el tiempo queriéndonos hacer creer que su vida es como un cuento de hadas; si conoces a alguien así no puedes disfrutarlo, en todo caso terminarás tolerándolo. Si te es posible no les quites su ilusión, quizá esas personas están convencidas de que su vida es perfecta, pero puedes aprovechar para exagerar un poco tus historias de felicidad cuando hables con ellos.

El regocijo es la alegría expansiva, el júbilo, según la Real Academia de la Lengua española. Yo creo que apreciamos muy poco esa oportunidad que nuestra familia y amigos nos brindan todo el tiempo porque no somos conscientes de que regocijarnos con la felicidad de otros puede ser sencillamente un placer cotidiano.

domingo, 19 de enero de 2014

El placer de Dormir

Placer Cotidiano No. 2.

El placer de Dormir.


No es uno de los placeres sobre los que planeaba escribir, pero después de estas fechas llenas de fiestas, viajes, visitas, en los que no me había permitido un descanso, se acumuló el cansancio. Y cuando por fin tome una siesta antes del horario habitual para ir a la cama, recordé el placer extraordinario que se siente cuando le das a tu cuerpo la oportunidad de dormir.
Cuando eres joven piensas que dormir es una pérdida de tiempo, al menos yo asi lo pensaba, especialmente si ese tiempo prefieres usarlo para la diversión; siempre quieres que se acabe la fiesta más tarde, o bien quisieras que la noche sea más larga porque estas estudiando para un examen o estas terminando un trabajo que tienes que entregar al día siguiente.
Con el paso del tiempo, aunque ya no pienses igual al respecto, el estilo de vida actual no te permite un descanso, tenemos demasiadas actividades diarias, y hay una gran cantidad de distractores en nuestro entorno, TV, Internet, etc. Si lo pensamos bien, resulta un verdadero reto dormir las horas que necesitamos.
Pero yo creo que deberíamos apreciar el sueño como lo que realmente es, el descanso que le permitirá a tu cuerpo estar listo para lo que quieres que haga por ti el día siguiente. He leído que la cantidad de horas que cada quien necesita es muy variable, y que necesitamos probar hasta encontrar cuantas horas son las que nos hacen sentirnos mejor al día siguiente, pero si ya sabes cuál es tu necesidad, deberías hacer lo posible por darte ese tiempo de sueño.
No sé si lo has vivido, pero es horrible un día de trabajo después de una o varias noches de desvelo, no rindes lo mismo, no reaccionas igual, la falta de sueño también provoca mal humor, irritabilidad por lo tanto las relaciones con toda la gente se vuelven más complicadas de lo que deberían ser, tu mente no está en condiciones de resolver los problemas que se presentan de manera cotidiana y eso hace muy difícil la vida.
Bueno, es tan grande el placer de dormir que si pones atención podrás notar que es común despertar con una sonrisa en el rostro o con cara de satisfacción. Obsérvalo en tus hijos, en tu pareja, en alguien de la familia, seguro lo notaras.  
Y si alguien aún duda que dormir es un placer, pregúntale a los papás de un recién nacido que no han podido dormir corrido por semanas, o a una persona que sufre de insomnio y pasa noches enteras dando vueltas en la cama hasta ver el amanecer con enorme frustración al darse cuenta de que ya es la hora de levantarse para realizar sus quehaceres diarios. Ellos seguramente valoran en su justa medida el gran placer de dormir.
Por todo lo anterior, quise incluir este placer, esperando que podamos darle el valor que merece, nos permitamos gozarlo con mayor frecuencia, disfrutando asi uno más de esos pedacitos de felicidad que no son tan difíciles de lograr.

Por cierto, hoy no podía dormir porque aún no había escrito la segunda entrada de mi blog, pero ahora que ya termine, por fin me voy a dar el placer de dormir. Buenas noches y hasta la próxima!

miércoles, 1 de enero de 2014

El Placer de empezar el día con un buen desayuno.

Placer cotidiano No. 1

Empezar el día con un buen desayuno.

Estoy convencida de que en la vida debemos buscar la felicidad, pero cuando lo intentas te das cuenta que es extremadamente difícil encontrarla. Sin embargo, existen esos placeres que, yo considero, son como una rebanadita o una pizca de lo que llamamos felicidad.

Por eso es que quiero compartir con ustedes los que yo considero algunos placeres cotidianos que de repente aparecen en nuestros aburridos días; pues creo que si logramos reconocerlos, disfrutarlos, replicarlos y valorarlos, podrían ayudarnos a vivir una vida mejor.

El primero del que quiero hablar es el sutil placer de empezar el día con un buen desayuno, como no soy nutrióloga no puedo hablar del desayuno más saludable, además de que depende de la forma de vida, el presupuesto y el tiempo con que cuenta cada persona o familia.

Pero todos hemos escuchado que este es el alimento más importante del día, y ayuda a que realicemos nuestras ocupaciones diarias con mayor productividad, con más entusiasmo y por lo tanto seguramente influirá para obtener mejores resultados.

Si vivimos solos, el desayuno puede acompañarnos a escuchar las noticias o para organizar mentalmente nuestro día de trabajo. Si vives con una pareja será agradable y hasta romántico compartir el café, el desayuno y la primera conversación del día.

Si tenemos hijos, les ayudará a tener un mejor aprovechamiento en la escuela y a rendir más en todas sus actividades. Además de que será quizá uno de los mejores hábitos que puedes inculcarles y que les servirá toda su vida.

Adicionalmente, si tomas unos minutos por la mañana para sentarse todos a la mesa o en la barra de la cocina para compartir un desayuno, es un momento que todos pueden usar para comunicarse los eventos importantes del día. Este tiempo puede empezar desde armar la línea de producción para elaborar el sándwich o para servirse el cereal con frutas, por supuesto no tienes que lograrlo tu sola.

Quizás es el momento en el que tu pareja te puede recordar de la fiesta de la oficina, o del regalo que tienen que llevar a tu suegra, tu hijo puede recordarte de la junta y tu puedes decirles que es el día de tu café con las amigas para que cenen sin ti.

A los niños y jóvenes les estresa demasiado salir apurados de casa, poniéndose con prisas el uniforme, llegar corriendo para que no les cierren la reja y olvidando la tarea en casa.

Y a los adultos, aunque no lo reconocemos, nos provoca aún más stress que a ellos, ya sea porque tenemos que manejar o porque tenemos que regresar a casa a recoger el caos o a recoger algo que olvidamos antes de ir a nuestro trabajo.

Si al stress le agregas el hambre de la mañana que colmas con un pan demasiado dulce y un café, o un yogurt para beber con mucha azúcar; estamos empezando el día con el pie izquierdo.

Dicho lo anterior, espero que no me nieguen la razón al decir que empezar el día con un buen desayuno es un placer cotidiano que podemos darnos todos los días sin demasiado esfuerzo, yo sigo intentándolo.

Me despido deseándoles un Feliz Año Nuevo, y espero que lo logren aprendiendo a disfrutar de los pequeños placeres que nos ofrece la vida cada día.