Placer Cotidiano No. 3
El placer de Regocijarte con la Felicidad de Otros.
En los últimos meses he recibido excelentes
noticias, nacieron el bebé de una sobrina y el de una amiga, una prima nos
anunció que está embarazada, otra amiga acaba de comprar su casa y pronto me
invitará al open house, mientras que a una más la entrevistaron en un programa
de radio porque pronto sacará un nuevo disco, un primo terminó su maestría y
otro su carrera profesional, y apenas hoy me entere que otra amiga y otra prima encontraron excelentes oportunidades de trabajo; como
verán tuve muchísimas oportunidades de regocijarme con la felicidad de otros.
El solo hecho de que ellos compartan conmigo los
momentos importantes de sus vidas los hace generosos y a mí me hacen sentir
privilegiada. Y como siento cariño por cada una de estas personas, en el momento
en que me enteré pude darme una idea de la gran felicidad que ellos estaban
experimentando y sentí genuina alegría, tanto que me han hecho recordar este sencillo placer.
Cada vez que alguien te invita a festejar su
cumpleaños, el bautizo de un hijo, una graduación, una boda, o simplemente
cuando en el café te cuentan de algún logro o un nuevo reto, puedes regocijarte
al sentir la dicha de la otra persona, incluso si te lo permites puedes
sentirte sinceramente feliz por sus triunfos y sus alegrías y acompañarlos en
su felicidad.
Y no me refiero a canalizar tus propias
aspiraciones a través de la felicidad de otros, porque eso sería engañarte a ti
mismo.
Me refiero a sumar esos momentos a tus propias alegrías, triunfos y
satisfacciones. Te imaginas si lograras
disfrutar no solo de tu felicidad sino de la de todas esas personas que aprecias,
podrías multiplicar esos momentos de dicha.
Cuando alguien nos comparte una buena noticia,
lo peor que podemos hacer es sufrirlo o minimizarlo, siendo indiferente,
sintiendo algo de envida o algo de miedo por los retos que están enfrentando, o
sencillamente fingiendo que no nos interesa.
Cuando hacemos eso las personas
pueden darse cuenta y seguramente dejaran de compartir con nosotros las cosas
buenas que pasen en su vida. Pero
también pueden sentir cuando compartes sinceramente su felicidad, eso los
animará y seguirán compartiendo contigo esos momentos.
Quiero puntualizar una excepción, hay quienes
alardean todo el tiempo queriéndonos hacer creer que su vida es como un cuento
de hadas; si conoces a alguien así no puedes disfrutarlo, en todo caso terminarás
tolerándolo. Si te es posible no les quites su ilusión, quizá esas personas están
convencidas de que su vida es perfecta, pero puedes aprovechar para exagerar un
poco tus historias de felicidad cuando hables con ellos.
El regocijo
es la alegría expansiva, el júbilo, según la Real Academia de la Lengua
española. Yo creo que apreciamos muy poco esa oportunidad que nuestra familia y
amigos nos brindan todo el tiempo porque no somos conscientes de que
regocijarnos con la felicidad de otros puede ser sencillamente un placer
cotidiano.