Placer Cotidiano No.4
El placer de comer un chocolate.
Dicen los que
saben que al comer chocolate nuestro cuerpo libera endorfinas, que son hormonas
que el cuerpo libera provocando una sensación placentera cuando hacemos algo bueno
para nuestro organismo, como hacer ejercicio, compartir un rato con amigos o
practicar el sexo. Es por esto que cuando nos sentimos tristes o deprimidos se
nos antoja comer un chocolate.
El chocolate
puede ser un relajante natural por las endorfinas, contiene antioxidantes que
son buenos para la piel y nos protegen de algunas enfermedades, el cacao además
es rico en minerales y en vitaminas del complejo B; y se dice que las grasas
que contiene no son de las que aumentan el colesterol malo en la sangre.
Aunque el
comer chocolate es un placer, en esta ocasión yo les quiero dar algunas ideas
para que este no se convierta en un placer culposo, por aquello del exceso de
azúcar y grasa que casi siempre andamos cuidando.
El chocolate
oscuro, amargo o semi-amargo es tan rico como el chocolate con leche, pero
tiene menos calorías, menos azúcar y menos grasa que este, contiene más
porcentaje de cacao, que es el componente que lo hace ser un chocolate. Mientras
que el chocolate blanco es el que más azúcar, más grasa, y menos cacao contiene.
Todo esto es
información adicional tomada de algunos artículos que he leído, pero a mí me
parece que comernos un pedacito de chocolate oscuro puede convertirse en un
buen postre para los niños de la casa, y para los no tan niños, un ligero tentempié
para la tarde, o un rico regalito para los amigos.
Yo no creo que
nadie pueda refutar que comer un chocolate nos provoca pequeños momentos de
placer, lo que lo hace entrar perfectamente en el tema de los placeres
cotidianos que podemos darnos para hacer nuestros días un poquito más felices.
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